
Acercar una silla sin apoyabrazos
sentarse,
cerrar los ojos,
respirar cada vez más suave y más profundo
alineando la columna, el eje que nos atraviesa
Yugando - Yoga es Yugo - la posibilidad de mover en lo profundo

El Hatta Yoga utiliza asanas o posturas, poniendo énfasis en la relajación y en la respiración como puente. De hecho, una asana perfecta e inicial es alinear el eje postural y aquietar la respiración, para expandirla. Esto se puede realizar desde cualquier plano. La disponibilidad de la silla es inmediata, incluso, a menudo estamos ya sentados contando con tiempo para una actividad corporal. No puede haber un yoga efectivo sino hay una escucha en profundidad acerca de las limitaciones.
Todas las asanas de yoga pueden realizarse en una silla, menos las posturas de inversión. El “Yoga Chair” está cada vez más extendido como método de trabajo corporal en comunidades de personas con distintas afecciones (diabetes, enfermedades del corazón, enfermedad pulmonar, osteoporosis, obesidad), con restricciones severas de movimiento (esclerosis múltiple, síndrome postpolio) o en condiciones de pronunciado stress.
Donde el Yoga en silla se hace más necesario es para quienes por sus limitaciones físicas no pueden hacer Yoga sobre una esterilla. La gran mayoría de personas mayores, las personas que tienen alguna discapacidad en las articulaciones inferiores o personas con una lesión medular que se transportan en silla de ruedas, todas ellas requieren el soporte adecuado de una silla.
Es fácil encontrar la posición vertical al colocar los isquiones de la pelvis sobre el asiento y sin apoyar la espalda. Desde allí, los movimientos de flexión y extensión, inclinación lateral y torsión de la columna, así como la descompresión de ésta son muy fáciles de hacer sin comprometer el disco intervertebral. La cintura escapular queda libre y las cervicales están en una postura ideal para hacer todos los movimientos que liberan la tensión cervical.
© Graciela Oses, para "Trabajo corporal evolutivo".







