viernes, 25 de mayo de 2012

Yoga restaurador / Yoga con soportes


Imagen: Man Ray / Anatomy.

Quietud como movimiento

El "Yoga restaurador " utiliza apoyos ( props ) como mantas, almohadones, sillas, bloques, cintas, todos elementos de soporte corporal, posibilitando soltura en cada postura terapeútica.
No es un yoga activo ni deportivo. Posee naturaleza yin o pasiva, donde no se trabaja el músculo sino a partir de los tejidos más internos, las articulaciones y la estructura ósea de sostén.

Lo vital del yoga restaurador es que activa la respuesta de relajación con una mínima demanda metabólica, generando el terreno para la curación y regeneración de dolencias psicofísicas.

En principio, liberar la rigidez de la forma.

Soltar la tensión puede ser tan o más complejo que usar la fuerza. Esto lo saben los meditadores avezados y también las personas que viven a mil, sin tiempo para si.
Lo saben aquellos que atraviesan depresión, esto es, un desgano cotidiano poblado de dolores en forma de contracturas, tirones, pensamientos obsesivos / repetitivos o cansancio crónico y lo saben los que atraviesan una crisis de salud, con operaciones o tratamientos invasivos.

Soltar la tensión es un proceso sostenido, un ir dejando atrás un modo para que surja otro más anatómico, con la expresa comodidad que la palabra sugiere.
Un apoyo ergonómico, que se ajuste a la anatomía de cada zona tensionada o traumatizada, de cada zona acorazada y de la gestión de los patrones de pensamiento que la sostiene, brinda la posibilidad de liberarse de la pesada gravidez de las sobrecargas.
A diferencia de un ejercicio con movimiento exterior, soltar la tensión es un movimiento interior / profundo que busca restaurar sin esfuerzo un sistema saturado.
El énfasis en la respiración hace posible ampliar la postura, beneficiando articulaciones del cuerpo orgánico y de la respiración como energía vital, expandiendo su acción de dar y tomar, en cada respiración y en cada pequeño ajuste del movimiento.

Las posturas seleccionadas para cada sesión no superan el número de cuatro. Esto brinda un tiempo de muchos minutos en cada postura. Tiempo para un recorrido de detecciones de puntos corporales de tensión y desbloqueo.


Cultivar la Atención plena, un estar molar, aquí.


Los estudios sobre esta forma de yoga, indican que lo más difícil de controlar en la práctica, es el movimiento en cadena de la mente o la “mente del mono”, que es la que salta de aquí para allá buscando la novedad, huyendo de un silencio que es ausencia de dolor físico pero, a la vez, ausencia de entretenimiento y de después.
El cultivo de la meditación es la meta del yoga que restaura. La meditación es una experiencia directa que consiste en enfocar la mente en el Ahora para poder desarrollar consciencia y atención plena, sin influencias rememorativas del pasado ni “maquinación” sobre un futuro localizado.
Aquietar la mente no significa la supresión o la represión de los pensamientos y emociones sino un dejar ir, permitiendo que los patrones de pensamiento fluyan sin interrupción, convirtiéndonos en un testigo de toda la corriente de proceso mental, el testigo interior o el si – mismo.
El impulso hacia la acción y el discurso es la agitación de los aspectos de la mente que necesitan conducir el ciclo de acciones y estímulos sensoriales en el mundo exterior, imponiendo su regla rememorativa: tal emoción asocia tal discurso, tal modo, tal elección, tal resultado...
Sólo en una mente aquietada, hay lugar para lo nuevo. Las conexiones neurónicas y la teoría sobre plasticidad del cerebro, demuestran que es posible, en lo más físico de la mente, modificar hábitos y sus patrones. Es posible crear otro circuito, con otros mundos y en éste.

La práctica de meditación centra la mente en un espacio liso y nuevo del ahora, un estar ahí mientras sucede, sin apegarse a la ilusión protectora de los patrones repetitivos o de control, que condicionaban un discurso, un blabla o un decir acotado o un decir que no con/viene, que no viene con nosotros, que no nos acompaña.
Entre las muchas prácticas de meditación, la más afín al "Yoga restaurador" es la meditación Nidra, una antigua técnica tántrica; utilizada activamente por la comunidad médica ( programas de salud ) para curar los trastornos psicosomáticos y también para ayudar al proceso de aprendizaje.


Yoga restaurador es uno de los trabajos corporales evolutivos mejor planteados porque permite trabajar los tejidos más profundos de fascias y articulaciones que conforman el cuerpo físico y sus puntos de resonancia mentales, en un espacio de sostén, completamente ergonómico. Cualquier persona puede practicar esta técnica.
Es evolutivo porque permite ampliar el campo de consciencia individual/cósmica, fortaleciendo los apoyos interiores o creativos.

Biblios posibles:

B.K.S. Iyengar Yoga: El Árbol del Yoga, Kairós, Barcelona, 2000.
Relax and Renew: Restful Yoga for Stressful Times, por Judith Lasater
aprendo yoga, Andre Van Lysebeth

©Graciela Oses, para "Trabajo corporal evolutivo". Copiar o citar, citando el nombre de la autora




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